lunes, 17 de diciembre de 2012

Se dice mentira cuando se dice final

Por Morocha_SG

Les traigo noticias: no tenemos (ni por casualidad, ni por milagro, ni por magia) la capacidad de terminar con nada.

Cuando alguien se aleja pensando que esa es la manera de asesinar su presencia, ya está —sin saberlo— volviendo a empezar en otro lugar. Y cuando alguien se muere, nace alguien; y si no, nace un dolor que pasado un tiempo se irá convirtiendo en un recuerdo imborrable. 

Nos hemos pasado años, vidas enteras creyendo que bastaba tomar una decisión para dibujar un punto final. No es tan sencillo ni tan complejo: simplemente es imposible.

El punto que cae pesado, bruto, implacable después de una palabra escrita también nos abre la puerta a lo que pasará luego dentro de nosotros. Esa tristeza, alegría, dolor profundo o inquietud que generó lo que leimos está comenzando. Y todo es guión, coma, puntos suspensivos, dos puntos, espacio.

Nos han dado el punto final para entretenernos mientras el mundo sigue sucediendo. 

El anzuelo ineludible es la debilidad de creernos fuertes.  Pero fuerza tiene el agua que limpia, barre, baila, suena, moja; y después de todo eso, vuelve a buscar su cauce y sabe hacia dónde ir. Y si no la dejan pasar: rompe.

Y así, tal vez algún día tengamos la suerte de entender que el secreto no es terminar, sino saber dónde y cuándo volver a empezar.



4 comentarios:

  1. Me encantó eso de "El anzuelo ineludible es la debilidad de creernos fuertes". Que lindo leerte acá también, me gustó mucho. Un abrazo!

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  2. Anoche me sentía con hambre de letras, cansado de leer las mismas ideas una y otra vez en Twitter, llegó a mí un RT con esta entrega y volteé mis ojos hacia el blog, hacia la mente exquisita de su autora.

    Gracias por renovar la esperanza que las ideas no se agotan, no mientras haya seres que aún leen, viven y saben plasmarse en palabras.

    @ArkRenko

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    Respuestas
    1. Gracias @ArkRenko por esas palabras y por el tiempo. Gracias a Soledad que nos entregó un texto delicioso, que me partió un alma que no sabía siquiera que tenía.
      Un beso a los dos.
      Cl.-

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  3. Gracias por estar acá, sea donde sea "acá", leyendo.

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